Habilidades Cognitivas

¿Qué son las habilidades cognitivas?

 

Se conoce como habilidades cognitivas o capacidades cognitivas a las aptitudes del ser humano relacionados con el procesamiento de la información, es decir, los que implican el uso de la memoria, la atención, la percepción, la creatividad y el pensamiento abstracto o analógico.

 

El pensamiento humano es el resultado de una serie compleja y abstracta de procesos, que van desde la captación de determinados estímulos, su interpretación, su almacenamiento en la memoria y su traducción a un sistema de valores y conceptos del cual posteriormente emergerá una respuesta.

 

Las habilidades cognitivas tienen mucho que ver con las nociones de inteligencia, de aprendizaje y de experiencia, gracias a las cuales un individuo puede crecer cognitivamente y aprender a desempeñar tareas complejas o a prever situaciones futuras en relación con lo vivido.

Así, este tipo de habilidades se corresponde con un conjunto de capacidades intelectuales concretas, que una persona emplea más o menos a lo largo de las diferentes situaciones de su vida, tales como:

 
    • Previsión. La capacidad de evaluar las consecuencias o implicaciones de una acción antes de realizarla, pudiendo así desistir de ella si dichas consecuencias fueran inconvenientes o, acaso, atajarlas al haberlas visto venir de antemano. Esta capacidad es clave para la supervivencia del individuo y para su integración en la sociedad.
    • Planificación. La capacidad de prever a futuro una serie de consecuencias a partir de las acciones emprendidas y por ende trazarse metas y objetivos que se deriven de dichas acciones. Es la capacidad de elegir las consecuencias y de alcanzar propósitos futuros.
    • Evaluación. La capacidad de juzgar individualmente la conveniencia o el peligro de una acción, o de saber qué tan cerca se está o no de la meta deseada, en fin, de tener consciencia sobre dónde se está y corregir la conducta para llegar al punto deseado o evitar el indeseado.
    • Innovación. La capacidad de encontrar alternativas o nuevos caminos hacia las metas deseadas, a partir de experiencias pasadas y memorizadas, tomando en consideración la comprensión del mundo que se posee. Esta capacidad es clave, también, para la evolución del pensamiento abstracto y evitar la repetición de fórmulas previas, por exitosas hayan sido.

Se trata de un tema central en el estudio de la vida humana, ya que nuestras habilidades cognitivas fueron, justamente, las que garantizaron la supervivencia de la especie desde sus orígenes tempranos y su evolución a lo largo de dos millones de años (más o menos) hasta alcanzar el nivel de desarrollo intelectual, técnico y científico que hoy en día conocemos.

En líneas generales se habla de dos tipos de capacidades cognitivas:

Habilidades cognitivas. Permiten la elaboración del conocimiento, operando directamente sobre la información recabada por los sentidos. Suelen consistir en las siguientes habilidades:

    • Atención. Capacidad de captación de detalles y de concentración o foco.
    • Comprensión. Capacidad de traducción de lo captado a un lenguaje propio, elaboración interior de lo percibido, clasificación de la realidad, etc.
    • Elaboración. Formación de un pensamiento propio como respuesta a lo percibido, es decir, formulación de una respuesta.
    • Recuperación. Memorización de lo vivido para que sirva de fundamento a futuras experiencias idénticas o similares, pudiendo recuperar lo aprendido incluso sin hallarse en presencia del estímulo en cuestión.

Habilidades metacognitivas. Aquellas que tienen como objeto no la realidad percibida, sino los propios procesos cognitivos, permitiendo así la capacidad de pensar sobre el modo en que se piensa, por decirlo de alguna manera. Así, estas habilidades permiten el control, la explicación y transmisión de conocimiento vivido, así como la formulación de un lenguaje útil para ello y de otros sistemas complejos de representación de las ideas.

Ejemplos de habilidades cognitivas

Algunas capacidades cognitivas pueden ser las siguientes:

    • Capacidad lingüística. El talento en el uso del  y de sistemas de representación mediante el sonido articulado o su trascripción física (escritura). Esto incluye: sintaxis, léxico, pragmática, etc.
    • Capacidad de atención. La posibilidad de percibir más de lo que otros perciben o de estar mucho más pendiente de los pequeños cambios en el . Esto incluye: concentración, atención selectiva, velocidad de respuesta, etc.
    • Capacidad de abstracción. El talento para construir o interpretar sistemas complejos de signos o de proyecciones mentales, y traducirlas a operaciones concretas. Por ejemplo: orientación espacial, imaginación, razonamiento aritmético, etc.
    • Capacidad deductiva. La habilidad para deducir o inferir eventos a partir de porciones de la información total, de completar imaginariamente lo percibido o intuir situaciones. Por ejemplo: razonamiento lógico, categorización, semejanzas y diferencias, lógica formal, razonamiento intuitivo, etc.

 

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